Unos 14 millones de ecuatorianos empezaron a votar este domingo para elegir al próximo presidente, en un país desangrado por la violencia del narcotráfico, endeudado y dividido entre el regreso de la izquierda o la continuidad del actual mandatario Daniel Noboa.



Los primeros sufragantes llegaban a cuentagotas y abrigados por el frío de la capital andina, rodeada de volcanes y a 2.850 metros sobre el nivel del mar. Algunos policías requisaban sus mochilas antes de entrar a los colegios electorales.

"Lo principal que debe atender (el próximo presidente) (...) es una solución a la delincuencia, la corrupción y la economía, todas esas deudas que tiene el país", dijo a la AFP la diseñadora Paula Carrión, de 26 años, en un centro de votación en Quito.



Aunque rige la veda para la publicación de encuestas, varias firmas dan como favoritos a dos candidatos opuestos: Luisa González, delfina del expresidente socialista Rafael Correa (2007-2017), y Noboa, el actual gobernante. Todo indica que ninguno tendrá suficiente margen para evitar el balotaje del 13 de abril.

El presidente de Ecuador y candidato presidencial, Daniel Noboa, muestra su papeleta en Olon, Santa Elena, Ecuador. / Marvin Recinos, AFP.
El presidente de Ecuador y candidato presidencial, Daniel Noboa, muestra su papeleta en Olon, Santa Elena, Ecuador. / Marvin Recinos, AFP.


Los ecuatorianos votan con la esperanza de reflotar un país en crisis económica y anegado por la guerra entre una miríada de carteles enfrentados por el botín de la cocaína.

Bajo la sombra del asesinato de un candidato presidencial en 2023, las campañas transcurrieron bajo fuertes esquemas de seguridad y propuestas enfocadas en frenar la violencia, que deja una tasa de 38 homicidios por cada 100.000 habitantes.

"He tenido amenazas (...) Hay informes de inteligencia que dicen que hay riesgos, que quieren atentar contra mi vida", dijo la candidata González a la AFP.

El servicio de emergencias alertó sobre "graves denuncias de un posible atentado contra la democracia", sin ahondar en detalles.

El acto de inauguración se celebró en el Consejo Nacional Electoral (CNE) en Quito sin la asistencia de Noboa.

Los ecuatorianos ejercerán el voto obligatorio para elegir presidente y vicepresidente de entre 16 binomios, 151 asambleístas y cinco parlamentarios andinos.

"El país se está cayendo. Lo único que pido al presidente entrante es que arregle lo mal que está", dice Luis Jaime Torres, un comerciante de 28 años.
- Noboa vs González -

En este nuevo duelo electoral entre Noboa, de 37 años, y González, de 47, ella va por la revancha y él por la reelección. Los candidatos se enfrentaron en los comicios extraordinarios de 2023, en los que el millonario empresario se convirtió en uno de los presidentes más jóvenes del mundo.

Esta vez, la izquierdista González aspira a ser la primera presidenta electa en la historia del país.

Heredero de un magnate bananero, Noboa dio la sorpresa en 2023 cuando fue elegido pese a su magra experiencia política.

Ganó la elección para completar hasta mayo próximo el período de Guillermo Lasso, quien disolvió el Congreso y llamó a elecciones anticipadas para evitar que el Legislativo lo destituyese en un juicio político por corrupción.

Muy activo en redes sociales, Noboa se ha hecho popular como un gobernante con mano de hierro contra el narco, deportista, músico, amoroso con su familia y amante de los tatuajes.

"El Ecuador ya cambió y quiere seguir cambiando, quiere consolidar el triunfo", dijo el mandatario en el cierre de campaña.

Su némesis, González, es una madre soltera, tatuada y cristiana con una agenda que promete más seguridad "con justicia social" y respeto a los derechos humanos.

Una integrante de las Fuerzas Armadas de Ecuador traslada paquetes electorales. / AFP.
Una integrante de las Fuerzas Armadas de Ecuador traslada paquetes electorales. / AFP.

- "Memecracia" -

Expertos cuestionan los escasos proyectos de los candidatos para enfrentar la peor crisis en medio siglo, con campañas que son batallas campales en redes sociales empañadas por la desinformación y el uso cada vez más sofisticado de la inteligencia artificial.

"Es un reality, una memecracia (...) y eso lo único que logra es que la gente se desconecte de la política (...) es una sociedad que ha bajado los brazos", apunta el analista político Leonardo Laso.

Noboa termina un breve pero vertiginoso mandato. Los cortes de electricidad provocados por una histórica sequía sumieron al país en la oscuridad. México rompió relaciones diplomáticas con Ecuador por una incursión policial en su embajada para detener al asilado exvicepresidente de Correa, Jorge Glas.

Cuatro niños fueron asesinados y calcinados en Guayaquil (suroeste), en un caso que enloda a militares y a las políticas de seguridad del gobierno criticadas como abusivas por defensores de derechos humanos. Las bandas mostraron músculo en las cárceles con matanzas y secuestros.

Los ecuatorianos resienten los estragos de un Estado endeudado con una pobreza del 28% y concentrado en financiar la costosa guerra contra el narco.

Para el analista Laso, los espectaculares operativos contra el crimen proyectan una imagen del país que espanta "toda posibilidad de inversión" y genera "un clima adverso a la generación de empleo".

La deuda pública bordea el 57% del PIB, según el FMI.

El futuro de Ecuador es "desolador, sinceramente. Hay que votar con conciencia", clama la estudiante Valentina Moncayo, de 18 años.

200 observadores internacionales

Unos 200 observadores internacionales, incluidos delegados de la Unión Europea (UE) y la Organización de Estados Americanos (OEA), supervisarán las elecciones generales de este domingo.

Heraldo Muñoz, jefe de la misión de observadores de la OEA, sostuvo una reunión este viernes en la sede de gobierno en Quito con el mandatario Noboa, en el cargo desde noviembre de 2023 tras ganar elecciones anticipadas y quien aspira ser reelecto para cuatro años.

"Nuestro propósito es ser imparciales, objetivos, rigurosos y ayudar a la democracia", dijo Muñoz según declaraciones compartidas el viernes por la presidencia ecuatoriana.

De acuerdo con el Consejo Nacional Electoral, los comicios contarán con la presencia de unos 200 observadores internacionales pertenecientes a la OEA, UE, el Parlamento del Mercosur, entre otros entes, así como del cuerpo diplomático acreditado en Ecuador.

Noboa, quien triunfó con el respaldo de parte de la derecha y aplica una economía neoliberal, denunció un posible fraude el jueves en el cierre de su campaña en Quito.

"Tenemos que estar muy vigilantes que no nos hagan la vida más difícil aún haciéndonos fraude electoral. No podemos permitir eso", expresó el presidente, uno de los favoritos en la contienda, según encuestas.

Por su parte, la izquierdista González, delfina del exmandatario socialista Rafael Correa (2007-2017), pidió el jueves a los simpatizantes de su movimiento Revolución Ciudadana estar alerta para garantizar transparencia en el escrutinio.

"En cada una de las mesas (receptoras del voto) hay gente de la Revolución Ciudadana para cuidar nuestro voto porque sabemos que la victoria es nuestra", declaró González, quien busca por segunda ocasión consecutiva llegar al poder tras una primera disputa con Noboa en el balotaje de 2023.

En el cierre de su campaña en Guayaquil (suroeste), González llamó a sus seguidores a "hacer la denuncia" en caso de sospechas de fraude.

Unos 14 millones de los casi 18 millones de ecuatorianos están llamados a las urnas para elegir un binomio presidencial, 151 diputados y cinco parlamentarios andinos para el período 2025-2029.

Dieciséis candidatos integran la papeleta presidencial y los ecuatorianos votarán preocupados por la crisis de seguridad que golpea al país a causa de la violencia a cargo de bandas del narcotráfico que se disputan el poder.

Los homicidios crecieron de 6 por cada 100.000 habitantes en 2018 a 38 en 2024, pasando por el récord de 47 en 2023.

Los últimos años, Ecuador se convirtió en un lugar apetecido por mafias del narco, que encontraron en su territorio puertos estratégicos para la salida de droga hacia Estados Unidos y Europa, una economía dolarizada e instituciones públicas permeables.