Recibimos el año 2026 no solo con el cambio de calendario, sino con la madurez de un modelo de seguridad que en 2025 demostró que el orden no es un accidente y que produce resultados, y es parte de la determinación estratégica. Tras un año de excelentes y grandes resultados donde las métricas de victimización y los índices de criminalidad alcanzaron mínimos que muchos consideraban inalcanzables, nos encontramos en el umbral de una oportunidad definitiva: transformar la seguridad pública en una paz ciudadana inquebrantable.

Desde el enfoque de la criminología que es el mío, el éxito del año 2025 se fundamentó en la combinación de inteligencia policial aplicada, ciencias policiales y control territorial. Sin embargo, para que el 2026 supere estas expectativas, debemos dar el salto de la "contención" a la "prevención comunitaria". La seguridad no puede depender exclusivamente de patrullajes, intervenciones y la presencia disuasiva del uniforme policial o de la Fuerza Armada de El Salvador; requiere de un ingrediente que la técnica por sí sola no puede fabricar: la fe y la participación ciudadana activa.

No es común que un análisis técnico mencione la Fe en Dios, a muchos les molesta, lo rechazan y lo ven contradictorio, pero en la criminología moderna entendemos que los valores espirituales y éticos son el tejido que sostiene la prevención primaria. Una sociedad que pone su esperanza en Dios y busca el bienestar del prójimo es, intrínsecamente, una sociedad más difícil de corromper. La fe nos devuelve la convicción de que la paz es posible y que la justicia no es una utopía. Al iniciar este año, encomendar nuestras estrategias a la guía divina nos otorga la templanza necesaria para enfrentar los desafíos que aún persisten y es sabiduría pura. Dios es la fuente de la sabiduría, dándola a quienes la buscan (Proverbios 2:6).

Las grandes expectativas para este 2026 solo se cumplirán si cada ciudadano asumimos nuestro rol en la seguridad ciudadana. No basta con aplaudir los resultados desde la TV o las redes sociales; la seguridad ciudadana se construye en la denuncia de todo acto que afecte mi entorno y la sociedad, en la recuperación de los espacios públicos, en el fortalecimiento de los lazos vecinales, en la participación de las actividades de mi comunidad, brindando aportes, saliendo de una zona cómoda.

Para que este año 2026 propongo y recomiendo que como salvadoreños podamos prestar atención y esforzarnos en estos aspectos mínimos para mejorar un año más nuestros indicadores, de la manera siguiente:

Busquemos de Dios como sociedad salvadoreña. Pongamos en práctica los principios y valores cristianos. "El principio de la sabiduría es el temor de Jehová" (Proverbios 9:10).

Cultura de legalidad: Fomentar desde el hogar el respeto a la norma como el camino más corto hacia la libertad. No a las cachadas. Mateo 22:21: Jesús establece el principio de responsabilidad civil al decir: "Den, pues, al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios". Juan13:34: Jesús eleva la medida del amor al decir: "Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros".

Una cultura de paz y sana convivencia en casa y nuestra comunidad. El amor y respeto por cada miembro de la familia y de la colonia. "Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios." — Mateo 5:9

Mejorar los niveles de tolerancia en el hogar y en lo comunitario. La Regla de Oro: Jesús resume el trato interpersonal en Mateo 7:12, indicando que se debe tratar a los demás como uno desea ser tratado.

Todas las niñas, niños, adolescentes a la Escuela a estudiar tiempo pleno. Proverbios 18:15: "El corazón del entendido adquiere sabiduría; y el oído de los sabios busca la ciencia".

Mucho cuidado con el consumo de alcohol etílico en cualquiera de sus presentaciones. El alcoholismo es una enfermedad y requiere de apoyo multidisciplinario. La embriaguez nubla el juicio, causa lamentos y quita el buen motivo (Proverbios 23:33, Oseas 4:11).

Prevención terciaria: Fortalecer los programas de reinserción para cerrar las puertas giratorias del sistema penal por delitos no relacionados con pandillas criminales. Ezequiel 34:16: "Yo buscaré la perdida, y haré volver la descarriada; vendaré la perniquebrada, y fortaleceré la débil…". Representa la acción de reintegrar a quien se apartó o resultó dañado por sus errores.

Estamos iniciando un año 2026 que debe ser bendecido y próspero. La mesa está puesta para que este año sea recordado como el tiempo en que la paz se volvió costumbre. Con la guía de Dios y el compromiso de cada ciudadano, podemos avanzar a un país que se logre el desarrollo humano y el económico y social. A esforzarnos y ser muy valientes Dios ha prometido en su palabra estar con nosotros todos los días.

*Por Ricardo Sosa, Doctor y máster en Criminología

@jricardososa