Estados Unidos se ha ido a la guerra y sus acciones alteran la vida en el planeta. Aunque pareciera que se trata de decisiones bien meditadas, lo cierto es que los desenlaces son extraños.
Se supone que su enemigo a vencer, en términos de correlación mundial, es China, pero este país no ha entrado, ¡aún!, a la escena de guerra (por lo menos con sus tropas y con sus recursos tecnológicos militares), y ya los Estados Unidos están atascados y hasta el cuello.
Lo de Venezuela fue un juego de niños para las tropas norteamericanas. Sobre todo, porque no iban a acantonarse.
La amenaza de tomarse Groenlandia, ¿qué fue? Sin embargo, el resultado es claro: terminó de drenar sus relaciones con la Unión Europea.
Si Donald Trump y los intereses corporativos que representa querían poner el mundo patas arriba, lo están logrando. El problema es que este es un mal momento para la gran potencia norteamericana. En lo económico, en lo político, en lo tecnológico y en lo demográfico.
Cuando Adolfo Hitler y su cohorte se lanzaron a ‘conquistar el mundo’ al iniciar la segunda guerra mundial, en 1939, las expectativas nazis eran exageradas y no analizaban bien los datos de la realidad.
Durante un tiempo, con el pacto Molotov-Ribbentrop (firmado el 23 de agosto de 1939), Alemania quiso engañar a Inglaterra (más que todo) y por supuesto a la Unión Soviética, haciéndoles creer que sus intenciones no eran lo que sus acciones delataban o anunciaban. Los soviéticos ganaron tiempo y territorios (el protocolo secreto del pacto les permitió anexionarse países bálticos, partes de Polonia, de Finlandia y de Rumania), y por eso entraron al juego de ese pacto de no agresión ―frente al desconcierto de sus adláteres en el mundo que vieron la maniobra de Stalin con desazón― e incluso sostuvieron suministros hacia Alemania todavía pocos días antes del avance alemán contra ellos con la operación Barbarroja. Curioso ‘divertimento’ que duró hasta el 22 de junio de 1941.
¿Era viable irse contra la Unión Soviética del modo como los del mando nazi lo hicieron? ¿No estudiaron la experiencia de la catástrofe de Napoleón Bonaparte allí mismo entre junio y diciembre de 1812? Es cierto que las tropas francesas entraron en Moscú, después de los combates de Borodinó, pero las tácticas rusas y el crudo invierno los hicieron retroceder.
Ahora habría que preguntarles a Trump, a Vance, a Rubio, a Hegseth si era viable abalanzarse sobre Irán.
Con la pinza Estados Unidos-Israel atacando a Irán quizá quienes decidieron irse a esta guerra calcularon mal (¿o no escucharon a los militares norteamericanos que sugerían otras cosas o advertían de algunos riesgos?). Han sido golpes demoledores los que le han propinado a Irán, y sin embargo ha tenido capacidad de respuesta. Y esto es lo que puede poner a Estados Unidos, y a la presidencia de Donald Trump en una posición muy complicada que las elecciones de medio término eb noviembre podrían dejar en evidencia.
Como todo trapecista de cuero duro, Trump se lo ha jugado el todo por el todo y sin red. Porque está solo en esta guerra contra Irán. Israel no es su aliado, sino su vagón de acompañamiento.
¿Qué les diría Henry Kissinger a estos señores de la guerra? ¿Les recomendaría que observaran bien el tablero geopolítico y equilibraran sus acciones? ¿Les hablaría a los oídos sordos de estos enceguecidos e improvisados estrategas de baquelita?
El 25 de agosto de 2021 (la administración Biden llevaba 8 meses), Kissinger escribió, a propósito del fracaso norteamericano en Afganistán, lo siguiente:
Estados Unidos se ha desmoronado en sus esfuerzos contrainsurgentes debido a su incapacidad para definir objetivos alcanzables y vincularlos de manera sostenible dentro del proceso político estadounidense. Los objetivos militares han sido demasiado absolutos e inalcanzables, y los políticos, demasiado abstractos y esquivos. La incapacidad para vincularlos entre sí ha involucrado a Estados Unidos en conflictos sin un final definido y ha provocado que internamente se disuelva la unidad de propósito en un mar de controversias internas.
Estos que mandan hoy, y que apenas leen, ¿habrán leído esto que no podrían decir que provenía de un ‘enemigo’ ni mucho menos?
Si desembarca tropas Estados Unidos en Irán le pasará lo mismo que a Rusia en Ucrania. Encallará. Con la diferencia de que Rusia y Ucrania están próximos, pero los soldados norteamericanos estarían dentro de un avispero al otro lado del Atlántico.
Es claro que la guerra la ha ganado Estados Unidos. ¿Y qué con eso? Las fuerzas militares iraníes parecen dispuestas a seguir combatiendo más allá de la derrota. Y esto es peligrosísimo para todos.
Este mal paso de Trump y su séquito es absurdo y tétrico.
*Jaime Barba, REGIÓN Centro de Investigaciones
26 marzo 2026
