Conducir un vehículo exige atención y responsabilidad al volante, ya que cualquier descuido puede poner en riesgo la vida de otros conductores, pasajeros y hasta peatones. Por ello, el Código Penal de El Salvador identifica tres acciones que son consideradas como conducción peligrosa, las cuales pueden derivar en sanciones penales para quienes las cometan.
De acuerdo con el artículo 147-E, de dicha normativa, una de las conductas sancionadas es disputar la vía entre vehículos, la cual implica competir o intentar adelantar de forma imprudente a otro conductor sobre la vía, poniendo en riesgo la seguridad de otros automovilistas o motociclistas.
Otra de las conductas tipificadas como conducción peligrosa es la realización de carreras de velocidad sin la debida autorización de las autoridades competentes. La ley prohíbe este tipo de actividades en la vía pública, debido al alto riesgo de ocurrencia de accidentes viales.
Asimismo, el referido artículo contempla como delito manejar bajo los efectos del alcohol o bajo los efectos de las drogas, esto debido a que limitan la capacidad de conducir. Las autoridades sostienen que esta es una de las principales causas de siniestros viales en El Salvador.
Ante ello, el Código Penal establece sanciones de 2 a 5 años de prisión por el delito de conducción peligrosa para los automovilistas de vehículos particulares, mientras que para quienes manejen transporte público o de carga las sanciones van de 5 a 10 años.
Reforma al nivel de alcohol
El 20 de diciembre de 2024, la Asamblea Legislativa reformó la Ley de Tránsito Terrestre y el Código Penal, estableciendo la prohibición absoluta de conducir bajo los efectos del alcohol o estupefacientes y aumentando las penas de prisión para quienes incumplan la normativa.
Desde entonces, las autoridades procesan a los conductores que den positivo a cualquier grado de alcohol en las pruebas antidoping. Sin embargo, abogados señalaron que, en la mayoría de los casos, a las personas detenidas se les aplica el término del régimen de excepción para ponerlas a disposición judicial, lo que implica detenciones de hasta 15 días.
A su vez, se explicó que aquellos que enfrentan procesos por conducción peligrosa, en su mayoría, se aplica la suspensión condicional del procedimiento por un año, bajo determinadas reglas de conducta, lo que permite una salida temprana del proceso sin que exista una condena penal, siempre que el imputado acepte los hechos.
Las pruebas de alcoholemia determinan si los conductores han ingerido bebidas alcohólicas y de ser así, son capturados por dicho delito y remitidos a instancias judiciales.
El Observatorio Nacional de Seguridad Vial informó que, entre el 1 de enero y el 29 de diciembre de 2025, se registraron un total de 2,167 conductores peligrosos detenidos en el país, lo que equivale a un promedio de seis detenciones diarias. Dicha cifra representa una disminución del 6 % respecto al mismo periodo de 2024, cuando se reportaron 2,296 detenciones.
