El Salvador se posicionó en el lugar 37 del Índice Mundial de la Felicidad 2026, con una puntuación de 6.578 en la evaluación de calidad de vida, según el más reciente informe global sobre bienestar. El país obtuvo el mismo puesto que el año anterior, en el mismo informe que se publica anualmente.
El país se ubica en la mitad superior de la tabla entre 147 naciones evaluadas, en un ranking que mide cómo las personas perciben su propia vida en una escala del 0 al 10.
Esta vez, el informe no cita textualmente a El Salvador como el año anterior, pero mide la felicidad a partir de los siguientes aspectos:
Ingresos (PIB per cápita), donde El Salvador aparece en el rango de 83, el apoyo social tiene un rango de 93, una esperanza de vida saludable en rango de 73.
En el siguiente aspecto, los salvadoreños fueron cuestionados en si son libres para tomar decisiones, y esto se ubicó en un rango de 16, pero aumentó el rango grandemente cuando les preguntaron sobre su generosidad y si habían hecho alguna donación recientemente, las respuestas subieron a un rango de 130.
Sobre la percepción de corrupción el rango de respuestas fue de 19, según las gráficas del estudio. Estos elementos explican gran parte de las diferencias en los niveles de bienestar entre países, de acuerdo con el informe.
El informe, conocido como World Happiness Report 2026, sitúa nuevamente a los países nórdicos en los primeros lugares, con Finlandia liderando la clasificación.
En América Latina, el mejor desempeño lo registra Costa Rica, que alcanzó el cuarto lugar a nivel mundial, el más alto logrado por un país de la región.
Otros países latinoamericanos también aparecen por encima o cerca de El Salvador, como México (12), Brasil (32), Guatemala (42) y Panamá (39).
Redes sociales y bienestar, el foco del informe
La edición 2026 pone especial énfasis en el impacto de las redes sociales, especialmente entre jóvenes.
El informe advierte que el uso intensivo de redes sociales se asocia con menores niveles de satisfacción con la vida, particularmente cuando supera varias horas al día.
Sin embargo, en América Latina la relación es más compleja: los países combinan altos niveles de uso con niveles relativamente altos de bienestar, lo que sugiere que el impacto depende del tipo de uso y del contexto social.
A nivel mundial, el estudio señala que, más países han mejorado sus niveles de felicidad que los que han empeorado y que los países occidentales han mostrado descensos en comparación con años anteriores.
También indica que las emociones positivas siguen siendo más frecuentes que las negativas y concluye que factores como el apoyo social, la confianza y las conexiones humanas siguen siendo determinantes clave en la percepción de bienestar.
