Cientos de católicos salvadoreños acudieron este miércoles desde tempranas horas a diferentes iglesias del país para ser parte del rito de imposición de ceniza en sus frentes y dar la bienvenida a la Cuaresma, el tiempo de gracia, conversión y de arrepentimiento previo a la Semana Santa.

Los feligreses, en su mayoría adultos y personas de la tercera edad, se acercaron a las históricas y emblemáticas iglesias de El Calvario y la Catedral Metropolitana de San Salvador, en la capital salvadoreña, para participar en una misa y posteriormente permitir que las manos de los sacerdotes dibujaran una cruz en sus frentes o sobre sus cabezas.

De acuerdo con el padre Edwin Baños, el Miércoles de Ceniza «es un día donde las iglesias lucen abarrotadas de fieles católicos que, con una fe auténtica y por tradición, acuden para ser parte de este rito».

La ceniza recuerda la mortalidad de los seres humanos. Alexander Montes

El religioso explicó, en una entrevista en un canal local, que con la imposición de ceniza «se da paso a un camino de conversión que se toma con un corazón dispuesto y con deseo de ser mejores».

Muchos católicos salvadoreños acuden a las iglesias en las primeras horas del día, otros aprovechan la pausa en sus trabajos para el almuerzo para acercarse a estos recintos y otros tantos acuden al final del día al salir de sus labores y desocuparse de otras actividades.

El padre Baños apuntó que durante la ceremonia de la imposición de ceniza muchos fieles laicos colaboran con los sacerdotes en el proceso «por la cantidad de asistentes que acuden».

El paso de la alegría a la reflexión

La ceniza utilizada para dicho rito proviene de la quema de las palmas bendecidas durante la celebración del Domingo de Ramos del año anterior y este proceso simboliza el paso de la alegría a la reflexión, marcando el comienzo de la Cuaresma.

Estas cenizas, bendecidas por el sacerdote, representan la fragilidad humana y el llamado a la conversión, recordando a los fieles la importancia de la humildad y la renovación espiritual.

Un sacerdote impone la cruz en Catedral Metropolitana de San Salvador. Alexander Montes

El Miércoles de Ceniza marca el comienzo de los 40 días hacia la Pascua, un tiempo de preparación espiritual en el que los fieles son llamados a la reflexión, la oración y el cambio interior. Este período, conocido como Cuaresma, recuerda los 40 días que Jesús pasó en el desierto, invitando a fortalecer la fe y renovar el compromiso cristiano.

La Semana Santa, un periodo de reflexión en el que se actualizan los misterios de la pasión, muerte y resurrección de Jesús, comienza el próximo 29 de marzo con el Domingo de Ramos y termina el 5 de abril con el Domingo de Pascua.

En El Salvador, cerca de un 37 % de su población se identifica como católica, de acuerdo con diferentes encuestas.