El actor Robert De Niro volvió a cargar públicamente contra el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a quien calificó de “idiota” durante una entrevista en el pódcast de MSNBC The Best People with Nicolle Wallace, reafirmando su oposición al actual Gobierno.

“Es un idiota. Tenemos que deshacernos de él. Va a arruinar el país”, expresó el intérprete, ganador de dos premios Óscar. “Todo por lo que este país ha luchado, todo lo que representa, él lo está arruinando y lo está haciendo ante nuestros propios ojos”, agregó.

El actor también apeló al sentido de pertenencia nacional al afirmar: “Este es nuestro país. Quiero recuperar mi país”, y criticó el uso de símbolos partidarios por parte de simpatizantes del mandatario. “No quiero que todo el mundo vaya por ahí con sus gorras MAGA y sus banderas estadounidenses, como si fueran los únicos estadounidenses”, manifestó.

En esa misma línea, defendió su visión de unidad: “Nosotros también somos estadounidenses. Y creo que somos más… No, no lo creo, lo sé. Porque creemos en lo que está bien y lo que está mal. En la empatía, en la bondad. En unir al país, no en dividirlo”.

No es la primera vez que De Niro cuestiona al Presidente de Estados Unidos. En octubre pasado participó en movilizaciones contra la administración bajo el lema ‘No Kings’ (‘Sin Reyes’), y en el Festival de Cannes del año anterior, donde recibió una Palma de Oro honorífica, también lanzó críticas.

“En mi país, estamos luchando con uñas y dientes por la democracia que antes dábamos por sentada. Eso nos afecta a todos los que estamos aquí, porque el arte es el crisol que une a las personas, como esta noche. El arte busca la verdad. El arte abraza la diversidad. Por eso el arte es una amenaza. Por eso somos una amenaza para los autócratas y los fascistas”, declaró entonces.

En ese discurso, además, protestó porque “el presidente filisteo de Estados Unidos” se hubiese “nombrado a sí mismo director de una de nuestras principales instituciones culturales [el Kennedy Center]”, así como por recortes a la financiación de las artes y el anuncio de “un arancel del 100 % sobre las películas producidas fuera” del país.