Rusia anunció este día que trabaja junto al Gobierno de Cuba para encontrar soluciones a la crisis de combustible para aviones, que amenaza con afectar el retorno de turistas rusos y complicar aún más el debilitado sector turístico de la isla.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, calificó de “crítica” la situación que enfrenta Cuba tras quedarse sin queroseno y aseguró que están en comunicación constante con las autoridades cubanas.
“Tanto por canales diplomáticos como por otras vías, mantenemos intensos contactos con los amigos cubanos”, expresó el funcionario en su rueda de prensa telefónica diaria.
Peskov responsabilizó a Estados Unidos por el deterioro de la situación energética. “Estas medidas sofocantes por parte de Estados Unidos realmente generan grandes dificultades para el país”, sostuvo. Además, recalcó que Moscú y La Habana analizan “posibles vías para solucionar estos problemas, o al menos, paliarlos”.
Actualmente, en territorio cubano se encuentran alrededor de 4,000 turistas rusos, según informó el servicio de prensa de la Unión de la Industria Turística Rusa, y los vuelos programados siguen operando con normalidad.
El pasado domingo, el Gobierno cubano notificó a las aerolíneas internacionales que, desde este lunes, el país carece de combustible para aviación, como resultado del bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos.
La advertencia fue confirmada por dos fuentes y está contenida en un Notam (aviso a aviadores) que detalla que el déficit afecta a todos los aeropuertos internacionales de la isla, y será válido del 10 de febrero al 11 de marzo.
Esta nueva dificultad podría agravar aún más la crisis del turismo en Cuba, un sector que no ha logrado recuperarse desde la pandemia por covid-19, debido también a las sanciones estadounidenses y los problemas económicos internos que afectan la calidad de los servicios.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el pasado 29 de enero una orden presidencial que advierte sobre posibles aranceles a cualquier país que suministre petróleo a Cuba, argumentando que la isla representa un riesgo para la seguridad nacional de su país.
Cuba apenas produce un tercio de la energía que consume, y el resto lo ha estado importando principalmente desde Venezuela —que en 2025 representó cerca del 30 %—, así como de México y Rusia.
