Irán lanzó este jueves una advertencia directa sobre una posible escalada del conflicto en Medio Oriente, al asegurar que responderá sin límites si se producen nuevos ataques contra su infraestructura, luego de los recientes bombardeos atribuidos a Israel.
El ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, afirmó que la respuesta previa de su país fue contenida y limitada en capacidad. “Nuestra respuesta al ataque de Israel contra nuestra infraestructura utilizó solo una fracción de nuestro poder. La única razón por la que nos contuvimos fue por respeto a la desescalada solicitada. No habrá contención si vuelven a atacar nuestras infraestructuras”, expresó en la red social X.
El funcionario también subrayó que cualquier salida al conflicto iniciado el 28 de febrero, en el que involucra a Estados Unidos e Israel, debe contemplar compensaciones por los daños ocasionados a instalaciones civiles iraníes.
La tensión aumentó tras el ataque del miércoles contra las instalaciones gasísticas de Pars Sur, un estratégico yacimiento compartido entre Irán y Catar, considerado el mayor campo de gas natural del mundo.
Como respuesta, Irán lanzó ofensivas contra Emiratos Árabes Unidos y Catar, acciones que provocaron un incendio en la refinería de Ras Laffan, principal planta de gas natural licuado catarí, así como en un depósito de combustible para aviación en Riad.
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, ya había advertido que atacar la infraestructura energética de su país agravaría la crisis regional y podría “desencadenar consecuencias incontrolables que afectarían a todo el mundo”.
En la misma línea, el Ejército iraní aseguró que los ataques contra objetivos energéticos constituyen “un grave error” y reiteró que las represalias no han concluido, elevando el tono de amenaza frente a posibles nuevas acciones militares.
Las autoridades iraníes advirtieron que, de repetirse los ataques, las infraestructuras de Israel, Estados Unidos y sus aliados podrían convertirse en objetivos directos “hasta su destrucción”, lo que incrementa el riesgo de una escalada mayor en la región.
