El rey Carlos III del Reino Unido reiteró este lunes su firme distanciamiento de su hermano Andrés, al declararse dispuesto a colaborar con la policía en caso de que se inicie una investigación por su relación con el pederasta Jeffrey Epstein. La declaración se dio en medio de nuevas revelaciones que continúan afectando la imagen de la monarquía británica.

“Su Majestad ha dejado claro, en palabras y en acciones sin precedentes, su profunda preocupación sobre las acusaciones que siguen saliendo a la luz con respecto a la conducta del señor Mountbatten-Windsor”, indicó un portavoz del Palacio, sin mencionar directamente el nombre de Andrés.

El mismo vocero añadió que “aunque corresponde al señor Mountbatten-Windsor responder a las denuncias específicas, si la Policía del Valle del Támesis nos contacta, estaremos listos para ayudarles”.

El príncipe Guillermo, heredero al trono, también se pronunció junto a su esposa Catalina. En un comunicado conjunto, ambos afirmaron estar “profundamente preocupados por las continuas revelaciones” y señalaron que sus pensamientos “siguen centrados en las víctimas” de Epstein.

La tensión en la opinión pública se reflejó en un acto público del rey, cuando fue abucheado en una estación de tren de Lancashire, luego de que alguien gritara: “¿Cuánto hace que sabías lo de Andrés?”. El incidente reflejó el creciente malestar ciudadano ante las nuevas evidencias.

En los últimos diez días, el príncipe Andrés ha sido blanco de una serie de filtraciones que han deteriorado aún más su imagen. Entre ellas destacan fotografías donde aparece arrodillado y descalzo sobre una mujer, así como mensajes con Epstein en los que se coordinaba el envío de una joven rusa de 26 años a su residencia, con la promesa de llevarla a tomar el té al Palacio de Buckingham.

Además del escándalo sexual, también se investiga el posible uso indebido de información oficial. Correos revelaron que, cuando Andrés se desempeñaba como enviado especial del Reino Unido para Comercio e Inversión, compartía con Epstein detalles sobre viajes oficiales y reportes elaborados por su asistente, Amit Patel. Estos documentos son ahora analizados por la Policía del Valle del Támesis bajo cargos de presunta “mala conducta en un cargo público” y “violación de secretos oficiales”.

El caso también involucra a su exesposa, Sarah Ferguson. Correos divulgados recientemente muestran que mantenía comunicación directa con Epstein, a quien llamaba “amigo supremo” y con quien incluso bromeó sobre casarse. Esto provocó que varias organizaciones infantiles cancelaran sus vínculos con la exduquesa y motivó el cierre de su fundación.

A raíz del creciente escándalo, Andrés dejó finalmente la mansión de 30 habitaciones del Royal Lodge, donde residía con Ferguson. El rey Carlos ya había ordenado su desalojo en octubre de 2024, cuando también le retiró su último título de príncipe. Medios británicos aseguran que su traslado a una propiedad en la finca de Sandringham fue acelerado por órdenes directas del monarca.

En medio del creciente rechazo, el expríncipe fue fotografiado recientemente montando a caballo, uno de los pasatiempos preferidos de la familia Windsor, mientras se acumulan denuncias que ponen en jaque a la institución real.